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segunda-feira, 30 de janeiro de 2023

Pelas paróquias - O Vídeo do Papa 2 - Fevereiro 2023

 

 ¿Qué espera el Papa Francisco de las parroquias? Comunidades cercanas, abiertas y generosas

  • El nuevo Video del Papa hace un llamado a las parroquias para que sean realmente comunidades: centros de escucha, de acogida y con las puertas siempre abiertas.
  • El mensaje de Francisco pone el acento en que las parroquias funcionen como “escuelas de servicio y generosidad” donde “encontrar el regalo de los sacramentos”.
  • Al mismo tiempo, el Santo Padre pide ser “audaces”, para poder replantearnos “el estilo de nuestras comunidades parroquiales”.

(Ciudad del Vaticano, 30 de enero de 2023) – El segundo Video del Papa del año acaba de publicarse con la intención de oración que el Santo Padre confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. Este mes de febrero, el Papa Francisco invita con una sonrisa a poner un cartel en cada parroquia que diga: “Entrada libre”. Con esto nos quiere recordar a todos que no hay requisitos especiales para entrar, porque las “parroquias no son un club para pocos, que dan una cierta pertenencia social”.

La riqueza de la Iglesia

El exterior de una parroquia hermosa, pero vacía. Luego, la propia parroquia llena de gente, se vuelve aún más bella. Así comienza El Video del Papa de este mes, recordando que la riqueza de la Iglesia no está en los edificios, sino en las personas que acuden a ellos. Las parroquias en las que piensa Francisco son, de hecho, “comunidades cercanas, sin burocracia, centradas en las personas y donde encontrar el regalo de los sacramentos”. Las imágenes, procedentes de parroquias de todo el mundo, muestran convivencias, charlas, distribución de material a los más necesitados, visitas a ancianos y enfermos, espectáculos, eventos interiores o exteriores. Se trata de un video lleno de vida, esa vida que fluye en las parroquias y que sigue haciendo de ellas —en un mundo en el que cada vez es más fácil replegarse sobre uno mismo y que tiende a preferir lugares de encuentro virtuales frente a los presenciales— puntos de referencia para muchos, donde se aprende el arte del encuentro.

La Iglesia entre las casas

Ya en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, publicada al inicio de su pontificado, Francisco había destacado la centralidad de la parroquia: “aunque ciertamente no es la única institución evangelizadora”, había escrito citando una expresión de Juan Pablo II en Christifideles laici, la parroquia tiene la particularidad de ser “la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas”. Por eso debe estar “en contacto con los hogares y con la vida del pueblo” y no convertirse en “una prolija estructura separada de la gente o en un grupo de selectos que se miran a sí mismos”. Pero este “llamado a la revisión y renovación de las parroquias”, añadió, “todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía más cerca de la gente”.

Replantear el estilo

En este Video del Papa, el Papa insiste en la idea de que las parroquias continúen este camino de transformación, que sean un centro de acogida y de escucha: “tienen que volver a ser escuelas de servicio y generosidad, con las puertas siempre abiertas a los excluidos. Y a los incluidos. A todos”. Se puede tener éxito, dice, siendo “audaces”: replanteando “el estilo de nuestras comunidades parroquiales” y “poniendo la comunión, la comunión de la gente, la comunión eclesial, en el centro”.

Las personas en el centro

El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, comentó acerca de esta intención de oración: “Hace algunos años Francisco dijo a la diócesis italiana de Isernia-Venafro: ‘Cada comunidad parroquial está llamada a ser un lugar privilegiado de la escucha y el anuncio del Evangelio; casa de oración reunida en torno a la Eucaristía; auténtica escuela de la comunión’”. Escucha, oración y comunión. Son notas sinodales esenciales para la vida de las parroquias. Pero para ello tienen que ser realmente comunidades, con las personas en el centro, porque somos verdaderamente comunidad cuando conocemos al otro, conocemos su nombre, sus necesidades, su voz. ¿Cuántas veces ocurre que la parroquia se ha transformado en una agrupación de personas más o menos desconocidas que se encuentra para la misa del domingo, pero sin vida comunitaria? El desafío es muy grande. Ser una comunidad cristiana es una gracia, nace de la fe compartida, de la fraternidad vivida y de la acogida a los más necesitados; nace de una experiencia espiritual común, del encuentro con Jesucristo Resucitado. Como dice Francisco en El Video del Papa “seamos audaces” con respecto a la escucha del Espíritu Santo, “replanteémonos todos el estilo de nuestras comunidades parroquiales”.

El Video del Papa es posible gracias al aporte desinteresado de muchas personas. En este link pueden realizarse donativos.

¿Dónde se podrá ver el video?

 https://www.popesprayer.va/es/2023-02-tpv-press-release-for-parishes/

 Monthly Prayer

We come to You Lord, as brothers and sisters 

of a parish community.

 We are fragile and we are not always in communion.

 We need to be a community of communities 

that always puts people in the center, 

accepting what each one is and has.

 Send your Spirit upon us 

so that we build a true Christian community

 born of shared faith, the fraternity lived

 and welcoming those most in need. 

Help us, Father, to build spaces of lively participation, 

and communion imbued with a missionary spirit.

 Give us the grace to be a parish community that 

evangelizes 

and allow us to be evangelized by the poorest,

 as a sign that all love and hope are found in You.

Amen.

Offering Prayer

Good Father, I know you are with me.

 Here I am on this new day.

 Place my heart once more 

next to the Heart of your Son Jesus,

 who is giving himself for me and who comes to me in the 

Eucharist.

 May your Holy Spirit make me his friend and apostle, 

available for his mission of compassion.

 I place in your hands my joys and hopes,

 my works and sufferings, everything that I am and have, 

in communion with my brothers and sisters of this 

Worldwide Prayer Network. 

With Mary, I offer you my day for the mission of the Church 

and for the prayer intentions of the Pope and my Bishop 

for this month. 

Amen.

Prayer Intention of the Conference of Bishops

Por las personas que sufren a causa de una enfermedad y por todos los que, de una manera u otra sirven a los enfermos. Pidiendo al Señor la gracias de descubrir su rostro en medio de estas situaciones difíciles.

Attitudes in your daily life

Being community.

 The parish "is a community of communities, a sanctuary where the thirsty go to drink to continue walking, and a center of constant missionary sending" (Pope Francis). Take advantage of this month to take time to pray and share with your parish community.

People at the center. 

 “This assumes that (the parish) really is in contact with the homes and with the life of the town, and does not become a neat structure separated from the people or a select group looking at themselves.” (Pope Francis ) How could the parish get closer to the homes, schools and other groups nearby?

At the service of faith. 
 "A parish must have, representing for many believers the desired goal of their interior search and the place where they meet the face of the merciful Christ and a welcoming Church." (Pope Francis) What concrete actions could you propose to your parish to improve its evangelizing action?

sábado, 28 de janeiro de 2023

 

Meditação Diária
Dia 28 | Sábado – São Tomás de Aquino (Memória)

Hebr 11, 1-2.8-19 / Lc 1, 69-75 / Mc 4, 35-41

O Senhor nos deu um Salvador poderoso. (Salmo)

Ver um filho criança esmagado por um carro causaria, a todos nós, um grande sofrimento. (Só de pensar nisso ficamos arrepiados.) Não nos conseguimos imaginar a não o impedir de atravessar a rua desabridamente. O sofrimento de Deus com o nosso pecado ainda é maior. Mas aceitou esse sofrimento para nos fazer semelhantes a Ele, quer dizer, com liberdade para escolhermos entre o bem e o mal. Ver-nos correr para debaixo de um carro e não nos impedir exige um grande poder. Tanto maior quanto somos seus filhos.

 typeOração da tarde

Com Jesus à tarde

Num vídeo transmitido no dia do Pacto Mundial pela Educação, em outubro de 2020, o Papa Francisco convidou todos os envolvidos na educação a «colocar no centro do processo educativo formal ou informal a pessoa, em todo o seu valor e dignidade, a fim de realçar a sua especificidade, beleza, singularidade e, ao mesmo tempo, a sua capacidade de relacionar-se com os outros e com a realidade que o rodeia, deixando para trás estilos de vida que promovem uma cultura da rejeição». (Equipa CTP França)

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quinta-feira, 26 de janeiro de 2023

 

[ AR  - DE  - EN  - ES  - FR  - IT  - PL  - PT ]

MENSAGEM DO PAPA FRANCISCO
PARA O LVII DIA MUNDIAL DAS COMUNICAÇÕES SOCIAIS

(21 de maio de 2023)

«Falar com o coração. “Testemunhando a verdade no amor” (Ef 4, 15)»

 

Estimados irmãos e irmãs!

Depois de ter refletido, nos anos anteriores, sobre os verbos «ir e ver» e «escutar» como condição necessária para uma boa comunicação, com esta Mensagem para o LVII Dia Mundial das Comunicações Sociais gostaria de me deter sobre o «falar com o coração». Foi o coração que nos moveu para ir, ver e escutar, e é o coração que nos move para uma comunicação aberta e acolhedora. Após o nosso treino na escuta, que requer saber esperar e paciência, e o treino na renúncia a impor em detrimento dos outros o nosso ponto de vista, podemos entrar na dinâmica do diálogo e da partilha que é, em concreto, comunicar cordialmente. E, se escutarmos o outro com coração puro, conseguiremos também falar testemunhando a verdade no amor (cf. Ef 4, 15). Não devemos ter medo de proclamar a verdade, por vezes incómoda, mas de o fazer sem amor, sem coração. Com efeito «o programa do cristão – como escreveu Bento XVI – é “um coração que vê”» [1]. Trata-se de um coração que revela, com o seu palpitar, o nosso verdadeiro ser e, por essa razão, deve ser ouvido. Isto leva o ouvinte a sintonizar-se no mesmo comprimento de onda, chegando ao ponto de sentir no próprio coração também o pulsar do outro. Então pode ter lugar o milagre do encontro, que nos faz olhar uns para os outros com compaixão, acolhendo as fragilidades recíprocas com respeito, em vez de julgar a partir dos boatos semeando discórdia e divisões.

Jesus chama-nos a atenção de que cada árvore se conhece pelo seu fruto (cf. Lc 6, 44). De igual modo «o homem bom, do bom tesouro do seu coração, tira o que é bom; e o mau, do mau tesouro, tira o que é mau; pois a boca fala da abundância do coração» (6, 45). Por conseguinte, para se poder comunicar testemunhando a verdade no amor, é preciso purificar o próprio coração. Só ouvindo e falando com o coração puro é que podemos ver para além das aparências, superando o rumor confuso que, mesmo no campo da informação, não nos ajuda a fazer o discernimento na complexidade do mundo em que vivemos. O apelo para se falar com o coração interpela radicalmente este nosso tempo, tão propenso à indiferença e à indignação, baseada por vezes até na desinformação que falsifica e instrumentaliza a verdade.

Comunicar cordialmente

Comunicar cordialmente quer dizer que a pessoa que nos lê ou escuta é levada a deduzir a nossa participação nas alegrias e receios, nas esperanças e sofrimentos das mulheres e homens do nosso tempo. Quem assim fala, ama o outro, pois preocupa-se com ele e salvaguarda a sua liberdade, sem a violar. Podemos ver este estilo no misterioso Viandante que dialoga com os discípulos a caminho de Emaús depois da tragédia que se consumou no Gólgota. A eles, Jesus ressuscitado fala com o coração, acompanhando com respeito o caminho da sua amargura, propondo-Se e não Se impondo, abrindo-lhes amorosamente a mente à compreensão do sentido mais profundo do sucedido. De facto, eles podem exclamar com alegria que o coração lhes ardia no peito enquanto Ele conversava pelo caminho e lhes explicava as Escrituras (cf. Lc 24, 32).

Num período da história marcado por polarizações e oposições – de que, infelizmente, nem a comunidade eclesial está imune – o empenho em prol duma comunicação «de coração e braços abertos» não diz respeito exclusivamente aos agentes da informação, mas é responsabilidade de cada um. Todos somos chamados a procurar a verdade e a dizê-la, fazendo-o com amor. De modo particular nós, cristãos, somos exortados a guardar continuamente a língua do mal (cf. Sl 34, 14), pois com ela – como ensina a Escritura – podemos bendizer o Senhor e amaldiçoar os homens feitos à semelhança de Deus (cf. Tg 3, 9). Da nossa boca, não deveriam sair palavras más, «mas apenas a que for boa, que edifique, sempre que necessário, para que seja uma graça para aqueles que a escutam» (Ef 4, 29).

Por vezes, o falar amável abre uma brecha até nos corações mais endurecidos. Encontramos vestígios disto na própria literatura; penso naquela página memorável do cap. XXI do livro Promessi Sposi, onde Luzia fala com o coração ao Inominável até que este, desarmado e atormentado por uma benéfica crise interior, cede à força gentil do amor. Experimentamo-lo na convivência social, onde a gentileza não é questão apenas de «etiqueta», mas um verdadeiro antídoto contra a crueldade, que pode, infelizmente, envenenar os corações e intoxicar as relações. Precisamos daquele falar amável no âmbito dos mass media, para que a comunicação não fomente uma aversão que exaspere, gere ódio e conduza ao confronto, mas ajude as pessoas a refletir calmamente, a decifrar com espírito crítico e sempre respeitoso a realidade onde vivem.

A comunicação de coração a coração: «Basta amar bem para dizer bem»

Um dos exemplos mais luminosos e, ainda hoje, fascinantes deste «falar com o coração» temo-lo em São Francisco de Sales, Doutor da Igreja, a quem dediquei recentemente a Carta Apostólica Totum amoris est, nos 400 anos da sua morte. A par deste aniversário importante e relacionado com a mesma circunstância, apraz-me recordar outro que se celebra neste ano de 2023: o centenário da sua proclamação como padroeiro dos jornalistas católicos, feita por Pio XI com a Encíclica Rerum omnium perturbationem. Mente brilhante, escritor fecundo, teólogo de grande profundidade, Francisco de Sales foi bispo de Genebra no início do século XVII, em anos difíceis marcados por animadas disputas com os calvinistas. A sua mansidão, humanidade e predisposição a dialogar pacientemente com todos, e de modo especial com quem se lhe opunha, fizeram dele uma extraordinária testemunha do amor misericordioso de Deus. Dele se pode dizer que as suas «palavras amáveis multiplicam os amigos, a linguagem afável atrai muitas respostas agradáveis» ( Sir 6, 5). Aliás uma das suas afirmações mais célebres – «o coração fala ao coração» – inspirou gerações de fiéis, entre os quais se conta São John Henry Newman que a escolheu para seu lema: Cor ad cor loquitur. «Basta amar bem para dizer bem»: constituía uma das suas convicções. Isto prova como, para ele, a comunicação nunca deveria reduzir-se a um artifício, a uma estratégia de marketing – diríamos nós hoje –, mas era o reflexo do íntimo, a superfície visível dum núcleo de amor invisível aos olhos. Para São Francisco de Sales, precisamente «no coração e através do coração é que se realiza aquele subtil e intenso processo unitário em virtude do qual o homem reconhece a Deus» [2]. «Amando bem», São Francisco conseguiu comunicar com o surdo-mudo Martinho tornando-se seu amigo, e daí ser recordado também como protetor das pessoas com deficiências comunicativas.

É a partir deste «critério do amor» que o santo bispo de Genebra nos recorda, através dos seus escritos e do próprio testemunho de vida, que «somos aquilo que comunicamos»: uma lição contracorrente hoje, num tempo em que, como experimentamos particularmente nas redes sociais, a comunicação é muitas vezes instrumentalizada para que o mundo nos veja, não por aquilo que somos, mas como desejaríamos ser. São Francisco de Sales difundiu em grande número cópias dos seus escritos na comunidade de Genebra. Esta intuição «jornalística» valeu-lhe uma fama que superou rapidamente o perímetro da sua diocese e perdura ainda nos nossos dias. Como observou São Paulo VI, os seus escritos suscitam «uma leitura sumamente agradável, instrutiva e estimulante» [3]. Pensando no atual panorama da comunicação, não são estas precisamente as caraterísticas de que se deveriam revestir um artigo, uma reportagem, um serviço radiotelevisivo ou uma mensagem nas redes sociais? Possam os agentes da comunicação sentir-se inspirados por este Santo da ternura, procurando e narrando a verdade com coragem e liberdade, mas rejeitando a tentação de usar expressões sensacionalistas e agressivas.

Falar com o coração no processo sinodal

Como já tive oportunidade de salientar, «também na Igreja há grande necessidade de escutar e de nos escutarmos. É o dom mais precioso e profícuo que podemos oferecer uns aos outros» [4]. Duma escuta sem preconceitos, atenta e disponível, nasce um falar segundo o estilo de Deus, que se sustenta de proximidade, compaixão e ternura. Na Igreja, temos urgente necessidade duma comunicação que inflame os corações, seja bálsamo nas feridas e ilumine o caminho dos irmãos e irmãs. Sonho uma comunicação eclesial que saiba deixar-se guiar pelo Espírito Santo, gentil e ao mesmo tempo profética, capaz de encontrar novas formas e modalidades para o anúncio maravilhoso que é chamada a proclamar no terceiro milénio. Uma comunicação que coloque no centro a relação com Deus e com o próximo, especialmente o mais necessitado, e esteja mais preocupada em acender o fogo da fé do que em preservar as cinzas duma identidade autorreferencial. Uma comunicação, cujas bases sejam a humildade no escutar e o desassombro no falar e que nunca separe a verdade do amor.

Desarmar os ânimos promovendo uma linguagem de paz

«A língua branda pode até quebrarossos»: lê-se no livro dos Provérbios (25, 15). Hoje é tão necessário falar com o coração para promover uma cultura de paz, onde há guerra; para abrir sendas que permitam o diálogo e a reconciliação, onde campeiam o ódio e a inimizade. No dramático contexto de conflito global que estamos a viver, urge assegurar uma comunicação não hostil. É necessário vencer «o hábito de denegrir rapidamente o adversário, aplicando-lhe atributos humilhantes, em vez de se enfrentarem num diálogo aberto e respeitoso» [5]. Precisamos de comunicadores prontos a dialogar, ocupados na promoção dum desarmamento integral e empenhados em desmantelar a psicose bélica que se aninha nos nossos corações, como exortava profeticamente São João XXIII na Encíclica Pacem in terris: «a verdadeira paz entre os povos não se baseia em tal equilíbrio [de armamentos], mas sim e exclusivamente na confiança mútua» (n.º 113). Uma confiança que precisa de comunicadores não postos à defesa, mas ousados e criativos, prontos a arriscar na procura dum terreno comum onde encontrar-se. Também agora, como há 60 anos, a humanidade vive uma hora escura temendo uma escalada bélica, que deve ser travada o mais depressa possível, inclusivamente em termos de comunicação. Fica-se apavorado ao ouvir com quanta facilidade se pronunciam palavras que invocam a destruição de povos e territórios; palavras que, infelizmente, se convertem muitas vezes em ações bélicas de celerada violência. Por isso mesmo há que rejeitar toda a retórica belicista, assim como toda a forma de propaganda que manipula a verdade, deturpando-a com finalidades ideológicas. Em vez disso seja promovida, a todos os níveis, uma comunicação que ajude a criar as condições para se resolverem as controvérsias entre os povos.

Como cristãos, sabemos que é precisamente na conversão do coração que se decide o destino da paz, pois o vírus da guerra provém do íntimo do coração humano [6]. Do coração brotam as palavras certas para dissipar as sombras dum mundo fechado e dividido e construir uma civilização melhor do que aquela que recebemos. É um esforço que é exigido a todos e cada um de nós, mas faz apelo de modo particular ao sentido de responsabilidade dos agentes da comunicação a fim de realizarem a própria profissão como uma missão.

Que o Senhor Jesus, Palavra pura que brota do coração do Pai, nos ajude a tornar a nossa comunicação livre, limpa e cordial.

Que o Senhor Jesus, Palavra que Se fez carne, nos ajude a colocar-nos à escuta do palpitar dos corações, para nos reconhecermos como irmãos e irmãs e desativarmos a hostilidade que divide.

Que o Senhor Jesus, Palavra de verdade e caridade, nos ajude a dizer a verdade no amor, para nos sentirmos guardiões uns dos outros.

Roma – São João de Latrão, na Memória de São Francisco de Sales, 24 de janeiro de 2023.

 

FRANCISCO

 


[1] Carta enc. Deus caritas est (25/XII/2005), 31.

[2] Carta ap. Totum amoris est (28/XII/2022).

[3] Epístola apostólica Sabaudiae gemma, no IV centenário do nascimento de São Francisco de Sales, Doutor da Igreja (29/I/1967).

[4] Mensagem para o LVI Dia Mundial das Comunicações Sociais (24/I/2022).

[5] Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (03/X/2020), 201.

[6] Cf. Francisco, Mensagem para o LVI Dia Mundial da Paz a 1 de janeiro de 2023 (08/XII/2022), 4.



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Celebração das Segundas Vésperas 25 de janeiro de 2023 Papa Francisco

Papa: Deus está irritado e sofre com a violência de quem se professa cristão

O Senhor está "irritado" com a violência e sofre assistindo a guerras e ações violentas empreendidas por quem se professa cristão, disse o Papa na homilia das Vésperas na festa da conversão de São Paulo. Francisco se reuniu na Basílica Ostiense com lideranças cristãs para a tradicional conclusão da Semana de Oração pela Unidade dos Cristãos.

Vatican News

Advertência e mudança: a reflexão do Papa Francisco na conclusão da Semana de Oração pela Unidade dos Cristãos foram inspiradas nestas duas palavras.

Na Basílica de São Paulo fora dos Muros, estavam presentes inúmeras lideranças cristãs, como o Metropolita Polykarpos, Representante do Patriarcado Ecumênico; Ian Ernest, representante pessoal em Roma do Arcebispo de Cantuária, membros do Conselho Pan-Ucraniano das Igrejas e das Organizações religiosas, do Instituto Ecumênico de Bossey e da comunidade de Taizé.

O sofrimento de Deus

É a voz de Isaías que adverte o povo de Deus, convidando à mudança. Na sociedade do tempo do profeta, encontrava-se difusa a tendência – infelizmente sempre atual – de considerar abençoados por Deus os ricos e desprezar os pobres. Mas o Senhor proclama felizes os pobres.

“Temos aqui o primeiro motivo de indignação: Deus sofre quando nós, que nos dizemos seus fiéis, seguimos os critérios da terra em vez dos do Céu, contentando-nos com um ritual exterior e permanecendo indiferentes face àqueles que mais Lhe estão a peito.”

Além disso, prosseguiu Francisco, há um segundo motivo, mais grave, que ofende o Altíssimo: a violência sacrílega. Diz Ele: “As festas e as solenidades são-Me insuportáveis. (…) É que as vossas mãos estão cheias de sangue. (Is 1, 13.15)”.

“O Senhor está «irritado» com a violência cometida contra o templo de Deus que é o homem, enquanto Ele é honrado nos templos construídos pelo homem. Podemos imaginar com quanto sofrimento assistirá Ele a guerras e ações violentas empreendidas por quem se professa cristão!”

Sem desculpas!

Com o desenvolvimento da espiritualidade e da teologia, disse ainda Francisco, “não temos desculpas”. Todavia, ainda há aqueles que parecem sentir-se encorajados ou pelo menos autorizados pela sua fé a defender várias formas de nacionalismo fechado e violento, atitudes xenófobas, desprezo e até maus-tratos àqueles que são diferentes.

Se quisermos que a graça de Deus em nós não seja estéril, devemos opor-nos à guerra, à violência e à injustiça onde quer que se insinuem.

O Pontífice recordou que o tema desta Semana de Oração foi escolhido por um grupo de fiéis do Minnesota, conscientes das injustiças perpetradas no passado contra as populações indígenas e, nos nossos dias, contra os afro-americanos.

Frente às várias formas de desprezo e racismo, perante tal indiferença a Palavra de Deus adverte a aprender a fazer o bem.

“De fato, não basta denunciar, é preciso também renunciar ao mal, passar do mal ao bem. Vemos assim que a advertência tem em vista a nossa mudança.”

Juntos é possível

Mas para mudar, precisamos do Senhor. “Sem Deus, sem a sua graça, não saramos do nosso pecado. A sua graça é a fonte da nossa mudança”.

Sozinhos não conseguimos, mas com Deus tudo é possível; juntos é possível. A conversão é pedida ao povo, tem uma dinâmica comunitária, eclesial. O Papa então agradece aos tantos cristãos de várias comunidades e tradições que estão acompanhando o percurso sinodal da Igreja católica, fazendo votos de que se torne cada vez mais ecumênico.

“Que o Apóstolo Paulo nos ajude a mudar, a converter-nos; nos obtenha um pouco da sua invicta coragem.” No nosso caminho, é fácil colocar-se a trabalhar para o próprio grupo em vez de o fazer pelo Reino de Deus. Eis então o apelo final: “Caminhemos, todos juntos, pela via que o Senhor nos propôs: a da unidade”.

https://www.vaticannews.va/pt/papa/news/2023-01/papa-francisco-vesperas-semana-oracao-unidade-cristaos.html

domingo, 8 de janeiro de 2023

Meditação Diária
Dia 8 | Domingo – Epifania do Senhor (Solenidade)

Is 60, 1-6 / Slm 71 (72), 2.7-8.10-13 / Ef 3, 2-3a.5-6 / Mt 2, 1-12

Habita-nos o desejo profundo de pertencer, de fazer parte de algo maior do que nós. E vamos encontrando formas de o saciar de diversas formas: na família onde nascemos, no bairro ou cidade onde crescemos, no país em que vivemos, ou até numa opção de vida dadora de sentido, que por vezes é a religião.

A Solenidade da Epifania, que hoje celebramos em Igreja, traz uma novidade que abalou o mundo de então e que ainda hoje nos deve fazer estremecer: Deus vem para todos e estabelece a fraternidade universal. Como nos dizem Paulo e Isaías nas leituras que escutamos, a salvação de Deus dirige-se igualmente a gentios e judeus, é para todas as nações da terra.

Os Magos que saíram do Oriente para conhecer o Rei dos Judeus que acaba de nascer, seguindo o rasto de um fenómeno cósmico, de uma estrela, são os primeiros a romper com as barreiras do sangue e da tribo. Afirmam com clareza, sem palavras e através de gestos, que o Menino que nasce em Nazaré é dádiva para a Humanidade.

E isto deve colocar-nos diante de uma pergunta: quantas vezes excluímos da alegria da comunhão aqueles que nasceram noutro lugar, falam doutra maneira, vestem-se diferentemente ou têm comportamentos que nos parecem estranhos? Quantas vezes tentamos reduzir a fraternidade universal de Jesus, Deus encarnado, ao seleto grupo de pessoas escolhidas por nós?

Nesta Solenidade da Epifania, tenhamos a mesma liberdade e arrojo que os Magos tiveram ao sair de casa atrás de uma estrela e sigamos o Espírito Santo. Deixemos que Ele nos ilumine e nos diga que ressentimentos ou preconceitos são impedimento na construção do Reino. E, acompanhados pela ternura e doçura do nosso Deus, arrisquemos dar o primeiro passo em direção àqueles que empurramos para longe. Quem sabe se não será esse nosso primeiro passo a trazê-los para o caminho da santidade.

 https://redemundialdeoracaodopapa.pt/meditacao-diaria/1939